·   Las computadoras personales y otros aparatos como celulares, electrodomésticos, televisores, reproductores de mp3, memorias USB, faxes, impresoras, etc. contienen materiales dañinos para la salud humana y el entorno,

·  Frecuentemente en su manufactura se emplean aditivos en los plásticos, tales como compuestos orgánicos policromados, llamados también retardadores de flama (bifeniles polibrominados o éter difenil hexavalente), los cuales contaminan los mantos acuíferos.

·  En partes de sus componentes se usan metales como berilio, selenio, antimonio, plomo, mercurio, cadmio, cromo, platino, oro y arsénico, que en cantidades muy altas, provocan graves efectos en la salud como intoxicaciones agudas, daños neurológicos, daños en el tracto respiratorio, afecciones cardiovasculares, daño hepático y renal, osteoporosis y deformaciones en los huesos y cáncer.

·  Al quemarse para recuperar ciertos metales, se producen gases tóxicos.

· La innovación tecnológica y la globalización del mercado, aceleran su sustitución y por lo tanto los desechamos, produciendo diariamente toneladas de basura electrónica.

· Este consumismo genera basura electrónica, que en México prácticamente no se recicla y cuyos desechos terminan en tiraderos a cielo abierto con graves repercusiones en el ambiente.          


Basados en las tendencias actuales, los expertos de StEP (Solving the E-waste Problem –una alianza de organizaciones de la ONU, la industria, los gobiernos, así como organizaciones no gubernamentales y científicas- predicen que en 2017, el volumen anual total de residuos a nivel mundial será de 65,4 millones de toneladas, casi el equivalente en peso de 200 edificios como el Empire State Bulding u once grandes pirámides de Giza o si se llenaran camiones de 40 toneladas con todos los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) –tales como refrigeradores, televisores, teléfonos móviles, ordenadores, monitores, juguetes y otros productos con una batería o un cable eléctrico–, y se colocan en una fila, ésta alcanzaría las tres cuartas partes de la línea del Ecuador.

Durante las últimas dos décadas varios países han implementado instalaciones y procesos para reciclar adecuadamente este tipo de basura; sin embargo la mayoría de los países carecen de una normatividad específica para hacer una disposición adecuada de estos desechos, sus sistemas de recolección y tratamiento son ineficientes o muy limitados, por lo que la disposición final no se trata de una manera ambientalmente racional. 


De acuerdo al maestro Heberto Ferreira Medina, del Centro de Investigaciones en Ecosistemas (CIEco) de la UNAM, “para la basura electrónica en México, hay que marcar la inexistencia de una normatividad gubernamental clara del destino de desechos electrónicos. Tampoco hay incentivos y apoyo por parte de los fabricantes para crear una cultura del reciclado, además  el consumidor no se responsabiliza por retornar los equipos electrónicos que ya no usa. Faltan campañas nacionales para reciclar y en las empresas, universidades y oficinas se tiende a acumular equipo inservible, ya que no tienen políticas de donación o desecho.

 

 

Advierte, que las empresas de reciclaje en México se concentran en la reutilización de papel, cartón, plásticos y metales, por lo que existen muy pocas para el manejo de electrónicos, además de que el problema más complejo es el costo de desensamblaje, distribución y la falta de mercado real para los productos que se reciclarán”. 

Más específicamente la generación de RAEE en 2014 se compuso de:

  • 12,8 millones de toneladas de pequeños equipos electrónicos, como aspiradoras, microondas, tostadoras, maquinillas eléctricas de afeitar o videocámaras.
  • 11,8 millones de toneladas de grandes aparatos, incluidos lavadoras, secadoras, lavavajillas, hornos eléctricos y paneles fotovoltaicos.
  • 7 millones de toneladas de aparatos de aire acondicionado y climatizadores.
  • 6,3 millones de toneladas de pantallas.
  • 3 millones de toneladas de pequeños aparatos TIC.
  • 1 millón de toneladas de lámparas.

En cuanto a la basura generada por habitante, Noruega se mantiene al tope con 28 kg de basura electrónica al año, seguido por Suiza e Islandia. En Latinoamérica, Chile es el país que más desechos libera por persona, con 9,9 Kg al año, seguido por Uruguay (9,5 kg), México y Panamá (8,2 kg).


Entre las principales recomendaciones que se pueden seguir en el hogar o en el lugar de trabajo, para lograr una adecuada disposición de los desechos electrónicos, se encuentran el no tirar a la basura celulares, tarjetas electrónicas, los CD, monitores, cables y los CPU, entre otros aparatos electrónicos. 

Almacenarlos preferentemente en un lugar en donde no entren en contacto con agua, luz, viento, calor y llevarlos a un centro de reciclado o de acopio. Cabe destacar que es importante tener un cuidado especial con las pilas que también deben desecharse en sitios específicos.

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*Consultora en Producción más Limpia y Eficiencia Energética

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