Al volumen de aire que entra o sale del organismo a través de nuestros pulmones en cada respiración (promedio 15 respiraciones/min) se le llama volumen corriente. El volumen corriente promedio es de 5.5 litros/min, lo que significa que en 24 horas la cantidad de aire inspirado, es de aproximadamente 7,900 litros. Sin embargo casi una tercera parte de dicho volumen (2,370 litros) no se usa en el intercambio gaseoso, ya que se queda en las vías aéreas conductoras como la tráquea y los bronquios que no tienen alvéolos pulmonares, quedando 5,530 litros

De acuerdo a lo anterior y considerando que el 21% del aire atmosférico es oxígeno, inspiramos un promedio de 1,161 litros de oxígeno/día, 0.04% (2.2 litros) de dióxido de carbono, 78.6% de nitrógeno y 0.56% (30.96 litros) de vapor de agua;  al exhalar disminuye el porcentaje de oxígeno (15.6%), el nitrógeno se mantiene constante (78.6%) y aumentan los niveles de vapor de agua (1.8%, 55.3 litros) y dióxido de carbono (4%, 221 litros). 


Pero aparte de los compuestos que se han mencionado, existe un gran número de contaminantes en el aire como gases, vapores y partículas que producen distintas repercusiones tanto en la salud como en el medio ambiente y que al inhalarlos entran también en nuestro organismo alterando el proceso respiratorio y nuestra salud.

La  sustancia que ejerce un efecto perjudicial sobre los humanos, animales, plantas o materiales, se considera como un contaminante. Sus fuentes de emisión se pueden dividir en antrópicas y naturales; las primeras son generadas por las actividades humanas, mientras que las segundas se derivan de fenómenos naturales donde el ser humano no interviene, son las que generan la mayor contribución de polvo en el aire, liberando diez veces más material particulado que lo que agrega la actividad humana, sin embargo se consideran menos dañinas.

En cambio las partículas suspendidas conocidas como material particulado –del inglés particulate matter (PM), y aerosoles son los más perjudiciales y nosotros somos los responsables por la mayor parte de ellas. Constituyen una mezcla muy variada de compuestos microscópicos o muy pequeños en forma de líquidos y sólidos suspendidos en el aire, producidos por la quema parcial del combustible de los automóviles y camiones, nieblas ácidas (ácido sulfúrico), polvo de excavaciones u hollín proveniente de la quema de carbón, etc. 


Los efectos de la contaminación por material particulado son evidentes en diferentes ámbitos, entre los cuales destacan la salud humana, el clima y los ecosistemas.

Estas partículas en suspensión se clasifican según su medida y como se comportan al inhalarlas. Hay partículas de diámetro igual o inferior a 10 mm (PM10) que suelen llegar más allá de la garganta. Las que tienen un diámetro igual o inferior a 2.5 mm (PM2.5) pueden llegar hasta los pulmones. Finalmente las partículas ultrafinas, con un diámetro igual o inferior a 0.1 mm, pueden pasar de los alvéolos pulmonares al torrente sanguíneo.


Tanto las partículas finas como las partículas gruesas pueden ser primarias, es decir, emitidas directamente por la fuente; sin embargo, de manera general se considera que las partículas finas son mayoritariamente secundarias, o sea, formadas en la atmósfera a través de un proceso químico entre los gases emitidos por diversas fuentes.

Dependiendo de su tamaño, las partículas se comportan de manera distinta en la atmósfera: las más pequeñas se pueden mantener suspendidas durante largos periodos y viajar cientos de kilómetros mientras que las partículas más grandes no se sostienen en el aire mucho tiempo y tienden a depositarse más cerca de su lugar de origen.

Pero ¿Por qué debo preocuparme del polvo suspendido en el aire?

Las partículas pueden ser tan pequeñas que pasan a través de las vías nasales y viajan hasta las partes más profundas de nuestros pulmones causando daños que pueden ser muy severos. Para complicar aún más el problema, existen sustancias químicas tóxicas causantes del cáncer que pueden adherirse al material particulado ocasionando efectos mucho más profundos y peligrosos. Las partículas más diminutas pueden llegar hasta la corriente sanguínea a través de los pulmones y depositarse en el hígado o en el cerebro.

Las personas que se encuentran en mayor riesgo por respirar estas partículas son los niños, ancianos, y personas con problemas respiratorios o del corazón. Las familias de pocos ingresos, con un acceso limitado a la asistencia médica también son susceptibles por la falta de medios para hacerle frente a este fenómeno. Las personas sanas pueden también ser afectadas, especialmente aquellas que hacen ejercicio al aire libre.


Otro sector en riesgo, son las personas que trabajan al exterior o en los lugares donde se está más expuesto a emisiones de contaminantes, como calles con alto flujo vehicular, en la construcción o en determinadas industrias.

Los efectos de respirar PM por horas, días o años incluyen, entre otros:

 

·         Dificultades de Respiración

·         Mayor absentismo en la escuela/trabajo

·         Dolor en el pecho

·         Mayor seriedad de bronquitis aguda

·  Función pulmonar reducida, neumonía, asma, y enfisema

·         Sistemas inmunológicos debilitados

·      Muerte prematura (1-8 años)

·         Mayor posibilidad de hospitalización

·    Ataques al corazón y derrames cerebrales

·         Isquemia cardíaca y arritmia ventricular

La Organización Mundial de la Salud (OMS) se ocupa de examinar los datos de investigación reunidos y se apoya en un consejo de expertos, para extraer conclusiones acerca de la manera en que los distintos contaminantes atmosféricos afectan a la salud y para recomendar intervenciones eficaces.

Al mismo tiempo sugiere se incremente la conciencia del público con intervenciones relativamente sencillas, como el mejoramiento de las estufas de cocinar y las ventajas de usar el transporte público en vez del automóvil, no quemar hojas y pasto, disminuir el consumo de combustibles fósiles, etc. para ayudar a reducir las causas de la contaminación atmosférica y del aire en interiores, lo que se traduce en mejoras considerables de la salud.

Y para tener en cuenta…

En este informe aparecen las siguientes ciudades de México:


De acuerdo a la NORMA Oficial Mexicana NOM-025-SSA1-2014, Salud ambiental. Valores límite permisibles para la concentración de partículas suspendidas PM10 y PM2.5 en el aire ambiente y criterios para su evaluación, son: para PM10, 40 mg/m3 y para PM2.5, 12 mg/m3. Al comparar estos valores con los reportados por la OMS, se observa que los valores límite para las concentraciones ambientales en las  ciudades consideradas, están por arriba de la norma oficial establecida por la SSA para efecto de proteger la salud de la población más vulnerable.

ACTIVIDAD

Entérate de cuantas toneladas de dióxido de carbono se emiten a la atmósfera 


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